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Opinión. La Seguridad Ciudadana en el Siglo XXI. Una visión socialista Imprimir Correo electrónico
Martes 29 de Julio de 2008 15:13
Es primordial definir que entendemos por “seguridad”, puesto que en función del concepto de seguridad que asumamos, determinaremos la política de seguridad necesaria.

El concepto tradicional de seguridad es el que lo asociaba con la investigación y represión del delito y el mantenimiento del orden, tratándose de un concepto de seguridad situada en el entorno del control y de la criminalidad y eminentemente vinculado a la que hoy denominaríamos “Policía de Seguridad”. Es el clásico concepto de “Seguridad Pública” vinculado primariamente a las necesidades del Estado.

La evolución hacia formas de gobierno más participativas y democráticas hizo que se incorporara la prevención, actuando también sobre las causas y no solamente sobre los efectos.

Si bien esta concepción preventiva y proactiva de la seguridad significo un claro avance, hizo falta incorporar elementos nuevos a estas políticas, propios de los estados modernos del Siglo XX y del actual Siglo XXI, de modo que hoy consideramos dentro del esquema de seguridad las políticas sociales, de empleo, urbanísticas, de salud y de educación, así como la protección de los derechos y de las libertades de los ciudadanos, avanzando entonces hacia la definición de seguridad que sustentamos, es decir, la SEGURIDAD CIUDADANA, entendiendo como tal al estado o situación en que el ciudadano y la sociedad se encuentran libres de amenazas a sus derechos, su vida y su seguridad.

Se trata de una formulación moderna pero a la vez tradicional, puesto que sus antecedentes evidentes se encuentran en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y mucho más cerca en la definición de las Naciones Unidas, a través del P.N.U.D. (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) en sus Informes de 1993 y 1994 (“Nuevas Dimensiones de la Seguridad Humana”), para el cual la seguridad humana implica la protección de las personas de las amenazas a sus derechos, su seguridad y su vida extendiendo la seguridad del individuo a distintas dimensiones como la económica, alimentaria, de salud, ambiental, personal, comunitaria y política, para alcanzar una estabilidad duradera.

El organismo internacional concibe aquí, por primera vez, la seguridad humana como la necesidad de orientarse a la seguridad integral de las personas, en lugar de la seguridad nacional; de darle mayor énfasis a la seguridad sustentada en el desarrollo humano, en vez de la seguridad por medio de las armas; y de procurar la seguridad alimentaria, laboral y ambiental, en lugar de la seguridad territorial.

Las amenazas a la seguridad, en esta línea conceptual, son multidimensionales y afectan a diversas áreas de la vida: la económica, la social, la sanitaria, la jurídica, la medioambiental, la militar, la ética y derechos humanos, etc.

Además, muchas de estas amenazas son interdependientes y tienen una dimensión que excede el espacio territorial limitado de una ciudad y aun de un país. Las características de estas amenazas nos hacen pensar que la búsqueda de seguridad debe ser un esfuerzo colectivo en el que todas las personas y unidades políticas deben participar.

En este sentido, ya que la seguridad es un requisito básico para que las personas puedan satisfacer sus necesidades y desarrollar sus potencialidades como seres humanos, la Seguridad Ciudadana se constituye en un Derecho Humano exigible y como tal obliga éticamente a la sociedad a ofrecer seguridad a sus integrantes.

En nuestro ámbito, la falta de seguridad ciudadana ha pasado a ser en los últimos tiempos uno de los temas centrales de preocupación de los ciudadanos de Buenos Aires y de la Nación toda, y, por tanto, una de las cuestiones a resolver prioritariamente por los decisores políticos como una condición necesaria para el funcionamiento de la sociedad y uno de los principales criterios para asegurar la calidad de vida.

En efecto, la crisis de la seguridad y su evidente necesidad de reformas han conducido a que, en ocasiones, desde los ámbitos gubernamentales se formulen recetas simplistas para actuar sobre los efectos y no sobre las causas, de este modo, por ejemplo, asistimos, en algunos países, con claros reflejos en nuestra sociedad, a la equiparación entre inmigración y delincuencia, en un reduccionismo simplista que solamente ha conseguido aumentar la confusión y la preocupación de los ciudadanos.

De la misma manera que no podemos resolver el problema de la diversidad con soluciones sencillas, por la propia entidad de origen del problema, hemos de asumir que el hecho de la seguridad ciudadana, de acuerdo con nuestra visión, es un problema complejo, que afecta la sensación de la sociedad, de influencia principalmente urbana, con transversalidad de clase (institucional, económica y social), y que por lo tanto, exige un debate amplio con la participación excluyente de los ciudadanos donde se deriven soluciones, seguramente también complejas.

La inseguridad ciudadana se ha convertido en uno de los grandes desafíos de las sociedades contemporáneas. El impacto del fenómeno sobre la calidad de la vida de los ciudadanos obliga a los gobiernos y a los sectores organizados de la sociedad, a proponer y diseñar esquemas alternativos a los existentes que, siendo su cometido disminuir los niveles de inseguridad, no sacrifiquen el avance de la Democracia y el respeto por los Derechos Humanos y las Garantías Ciudadanas.

En síntesis, sin perjuicio de lo expuesto en cuanto al concepto, consideramos asimismo que la Seguridad también tiene una expresión como valor publico a obtener y mantener por la sociedad en su conjunto, siendo en nuestro país al menos un error (cuando no una práctica intencionada) considerar la “seguridad” como un tema asociado a determinado espacio ideológico o político.

La defensa de los Derechos Humanos y las Garantías Individuales y la igualdad de oportunidades a través de la educación y la justicia no son incompatibles con la necesidad de reglas claras de convivencia y garantías de seguridad ciudadana a ofrecer por el Estado, quien deberá asegurarlas dentro del marco legal. Basta, en ese sentido, observar las políticas de seguridad de los países centrales de Europa para advertir coincidencias básicas más allá del signo político de sus gobiernos, siempre circunstanciales.

Abordando el tema desde lo ideológico-partidario, el Socialismo del Siglo XXI no cree en un retorno a una sociedad "ideal" y por ello los problemas primordiales que necesita resolver son las nuevas formas comunitarias y de relaciones interpersonales, siendo un objetivo prioritario en este campo, la construcción de sociedades fuertes y seguras.

La centroizquierda en general y el socialismo en particular han dejado por demasiado tiempo en un lugar no preponderante el trabajo y la reflexión sobre la seguridad, tal vez creídos aún en el antiguo discurso que la seguridad era cosa de la “derecha” para defenderse de la “revolución proletaria”.

Hoy la seguridad ciudadana debe ser una prioridad para los socialistas, sin perder de vista el objetivo final de mejores y mayores espacios de libertad para todos. Pero debemos asumir también que no se puede hablar de libertad sin seguridad ciudadana.

Aspiramos a representar a una amplia mayoría de la sociedad. Hagámoslo ocupándonos de los problemas que tiene planteada hoy nuestra sociedad.

Documento disparador para el debate elaborado por el Coordinador del Área, Dr. Héctor Fernández
Comentarios (2)
"Sistema Nacional de Seguridad Humana Integral Socialista".
2 Martes 23 de Junio de 2009 14:21
Franklin José Toledo Canache
Debemos asumir la necesidad de construir nuevas alternativas en materia de "Seguridad"... la Nueva seguridad entre todos y todas para todos y todas...
Desde la República Bolivariana de Venezuela comienzan moverse las piezas en torno al pensamiento complejo. Vemos la seguridad de manera trasversal, pues abarca todos los espacios sociales, es decir todo tiene que ver con algun tipo de seguridad y se debe asumir una nueva forma de hacer gestión de riesgo en cada espacio de la segurida humana integral... pero no la gestión de riesgo capitalista tradicional creada por las empresas aseguradoras que están instaladan por todas partes. Más bien nos referimos a la gestión de riesgo dentro de la democrácia participativa y protagónica, la que toma como interés principal la condición humana. Lo más importante es el ser humano o más bien el equilibrio ecológico que respete la convivenvia entre la diversidad, entre ecosistemas...
Seguridad
1 Viernes 15 de Agosto de 2008 23:00
Alejandro Gomez Chavarria
Que bueno que ustedes se ocupan de este tema, ya que hasta ahora los dueños de la cosa eran los Macri, Patti, etc. y me parece que donde gobierna el socialismo tambien hay que asegurar la seguridad de todos.

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